Instalación de Dios al 89%

Podías encontrar en el ciberespacio infinidad de ofertas laborales, y entre los requerimientos siempre estaría la instalación de neurosoftware de control laboral, y con letras pequeñas, la afiliación de más de 1 año a alguna religión.

El ciberministerio de credos y dogmas, realiza constantemente un control estricto sobre cualquier neurosoftware, penalizando severamente a todo aquel que fabrique uno que rompa las reglas. Sus reglas eran muy severas con el neurosoftware de control laboral. Pero ambiguas y escuetas con frameworks de creencias religiosas. La religión era un área difícil de regular, debido a la libertad de culto que figuraba en la DUDH.

Y es por eso que actualmente, la única forma de conseguir trabajo, es afiliándose a una secta religiosa, ya que solo así los empleadores podrán sacar el máximo provecho de la mente de sus trabajadores, y pese a que el ciberministerio de credos y dogmas conoce este problema, no hay nada que pueda hacer al respecto, debido al neoliberalismo del mercado moderno, si el gobierno insinuara la regulación de ofertas laborales, el país entero perdería la cabeza, con ataques DDoS que paralizarían toda la producción.

– Fragmento de un libro que tal vez exista en el futuro

Inocencia

En un reino lejano ocurrió una peste: la fiebre de las praderas. Nadie sabe cómo llegó, ni tampoco cómo curarla, pero las personas que vivían apartadas de las grandes comunidades comenzaron a enfermar con conclusiones fatales.

Loretto era un pequeño, pero próspero pueblo de este lejano reino.

Era una noche fría y lluviosa, cuando una preocupada familia se aproximó a la entrada de sus murallas, los guardias, que tenían instrucciones estrictas de no abrir las puertas a nadie, conmovidos por las ropas húmedas de aquella familia, solicitaron una audiencia con el maestre para decidir el destino de aquellos extranjeros.

En un pueblo pequeño, se esparcen rápido los rumores. Antes de media noche, todo el pueblo discutía sobre el destino de aquella familia. “Son de la pradera!” gritaba enfurecido el herrero, quien tenía una gran familia, “si los dejamos entrar, dejaremos que la peste entre al pueblo, y habrán muchas muertes”. El carnicero, una persona solitaria, pero increíblemente amable y altruista, creía que lo correcto era dejarlos entrar: “tienen frío, y está lloviendo, no importa si están o no están enfermos, dejarlos afuera es inhumano”.

Todos discutían, intercambiando opiniones, todos, a excepción del cocinero, quien totalmente absorto de lo que pasaba a su alrededor, solo le preocupaba que la sopa tuviera suficiente orégano.

El maestre, hombre sabio y de avanzada edad, quien había logrado hacer próspero a un pueblo tan pequeño desde sus tempranos años de tutela, decidió que sería mejor dejar que el pueblo le ayudara en esta decisión tan delicada, para evitar revueltas en el futuro.

El sol aún no había salido, cuando el pueblo se reunió en un granero para discutir el destino de la familia. Todos expusieron sus razones: los que creían que la familia no debería entrar, entre ellos, el herrero. También los que creían que la familia debía ser acojida, entre ellos, el carnicero.

El carnicero habló con tanta razón, y de forma tan elocuente, que convenció a todos en el pueblo de que la familia debía ser acogida; todos en el pueblo estaban convencidos, todos, a excepción del herrero, quien amaba a su familia más que a nada, y el cocinero que nunca emitió su opinión.

La reunión finalizó con la decisión de dejar entrar a aquella familia, se alojaron en la posada, donde la moza les brindó un cálido hospedaje.

Hasta el día de hoy, las murallas de Loretto continúan cerradas debido a la cuarentena, y de sus habitantes solo se sabe que ninguno sobrevivió a la terrible fiebre de las praderas, sólamente se sabe eso y que el cocinero no tuvo la culpa de tan terrible decisión.

La Santa Notación

Bajo su estricta tutela
expresamos los pensamientos,
los comunicamos con cautela
pero los concebimos con libertad.

Hablar es sencillo
pero cuesta escuchar.
Las ideas fluyen como un río
pero confuso es implementar…

En este sentido, coherente es sacrifar
algo del tiempo que nos toma expresar
esas ideas que fluyen en gran cantidad
para implementarlas y comunicarlas
con mayor claridad.

El Cambio

cuadrado

Había un cuadrado dibujado en el vacío, y un niño lo observaba. El cuadro había estado dibujado allí desde que el niño tenía uso de razón.

Un día, el cuadrado comenzó a cambiar y transformarse en figuras geométricas fascinantes, al niño le gustaba ver cómo el cuadrado se torcía y se doblaba formando toda clase de hermosas figuras.

Esta transformación no duró mucho tiempo. El cuadrado se torció y se encojió hasta que se transformó en un círculo.

Pero al niño le gustaba más el cuadrado que el círculo. Fue entonces, cuando el niño se dio cuenta de que había crecido, y que ahora era un anciano.

Desde entonces, siempre que el círculo intenta cambiar de forma, él intenta detenerlo.