2da declaración

Antes que nada, muchas gracias Jhery, muchas gracias Bismark, muchas gracias Mabel, me han ayudado mucho para seguir adelante con este caso.

Era el 30 de agosto, y me llamaron de la comisión de procesos para tomar mi declaración, la citación estaba programada para el 8 de septiembre.

Luego de que la comisión de admisiones admitiera mi caso argumentando que soy una persona problemática (lo soy), y que tengo malas notas (las tengo), lo siguiente es esperar a que la comisión de procesos determine si soy o no culpable.

Debo admitir que pasé gran parte de este año preocupada por la siguiente toma de declaración, ya que la primera fue muy estresante. Me trataron como criminal, sentí que me desprestigiaron por mis bajas notas, asumiendo que mi voz no tiene peso.

Me deprimió mucho la idea de que la justicia no existiera: yo no hice nada malo, el docente no cumplió con sus obligaciones, y compañeros a los que vi haciendo trampa en los exámenes, se levantaron a declarar en mi contra en este caso. Fue el docente el que rompió las reglas, y aún así, soy yo quien está siendo procesada… yo que denuncié públicamente los hechos!

Durante todo el año estuve leyendo artículos sobre cómo dar una buena declaración, pero llegué a la conclusión de que lo que ocurrió ese día no fue una toma de declaración, ni una entrevista: fue un interrogatorio. La diferencia, es que en una toma de declaración, se procura encontrar la verdad, en cambio en un interrogatorio, se busca que el interrogado diga lo que los interrogadores quieren escuchar.

Como sea, la toma de la declaración en esta ocasión no fue tan estresante como la primera vez. En esta ocasión, Jhery, que es abogado, ofreció amablemente ayudarme en este caso. Debido a que tiene credencial de abogado, le dejaron entrar a la sala mientras yo declaraba, eso me dio fuerzas, y pude responder a todas las preguntas del jurado, pude permanecer fuerte durante casi toda la declaración… odio admitir que aún no soy lo suficientemente fuerte, y en los últimos minutos, no pude más, pero en comparación con la anterior vez, esta no fue tan mala, creo que estoy comenzando a aprender a ser fuerte.

Al finalizar el interrogatorio, me dijeron que el docente aún está dispuesto a conciliar, pero no acepté. Aceptar una conciliación en la que yo tenga que disculparme debilitaría el ejercicio de la libertad de expresión de todos los estudiantes, ya que usarían este caso como precedente para censurarnos y asustarnos, estos puntos los explico con detalle en esta entrada de blog “No puedo disculparme”.

Aceptar una conciliación sería lo más sencillo, pero no es lo correcto; si usaran este caso como herramienta para reprimir la opinión de cualquier amigo o compañero universitario, jamás podría perdonármelo. Es por eso que voy a seguir luchando para que se haga justicia.

Voy a aprender a ser fuerte, y voy a luchar hasta el final, las consecuencias pueden ser malas, y las probabilidades de que yo salga perdiendo son bastante altas, pero aún hay una pequeña probabilidad de que triunfemos, y que esto quede como precedente de que los estudiantes podemos ejercer nuestra libertad de expresión, de que nadie tiene derecho a censurar ni reprimir la verdad, en especial, cuando esta es de orden público.

“¿Cual es vuestro deber? Mirar al universo a la cara y luego escupirle en ella. Morir con una maldición en los labios y el dedo en el gatillo. Saber que estáis condenados y aun así intentarlo de todos modos.”

– Inquisidor Soldevan, Ordo Hereticus
(Extraído de Dark Heresy: juego de rol de Wh40K);