La logia de los docentes

Cuentan las malas lenguas que, en la Universidad Mayor de San Andrés, en la carrera de Informática circulan por sus pasillos espíritus arrogantes,  mediocres y burocráticos. Justo antes de que la universidad cierre sus puertas, se pueden ver sus siluetas, difusas y tenebrosas, proyectadas en las viejas paredes por la luz de las velas que llevan en sus heladas y huesudas manos: La logia secreta de los docentes.

Se dice que los docentes que pertenecen a esta secta han vendido su libre albedrío y razonamiento al mismísimo diablo, quien a cambio les provee de respeto, dinero (oh sí, mucho dinero) y les libra de las tentaciones del pensamiento abstracto.

Cierta noche, sin mucho (o nada) que hacer, sin ambiciones ni proyectos (como siempre), la logia convocó una reunión secreta donde invocarían a su amo supremo: bajo su tutela y entre cánticos gregorianos y danzas paganas crearían una herramienta que le permitiera a los programadores escribir programas sin depender (absurdamente) de una máquina: “El Pseudocódigo”. (Nota: el término “pseudocódigo” denota un significado distinto del usado por la logia).

En esa noche oscura y helada, los sectarios se reunieron al rededor de la hoguera y comenzaron la reunión secreta pronunciando los votos paganos para invocar a su amo y señor:

“Mortem novum
Vivat deprecatus
Mortem abstractione
Ostende te. OSTENDE TE
Magister deprecato

y entre danzas y brujería en el medio de la hoguera fue tomando forma un pergamino con símbolos heréticos que contenía las especificaciones de un lenguaje que no acepta genericidad, débilmente tipado, y, sin embargo, presumía ser orientado a objetos, y escrito con letras tan rojas como un fierro caliente, al final del pergamino rezaba el siguiente hechizo:

“Ceguera metodológica y conocimiento deprecado a todo aquel que utilice éstas especificaciones”

Los sectarios se arrodillaron frente a la hoguera, agradeciéndole a su amo por el regalo que les había provisto, procedieron a leer las especificaciones, habiendo terminado todos los sectarios de leerlo, el pergamino ardió en llamas hasta quedar reducido a cenizas.

Nadie sabe el lugar o fecha de la reunión… jamás se encontraron las cenizas del pergamino, y se dice que nadie jamás escribió documentación sobre tales especificaciones, pero algo se sabe: desde entonces todos los docentes, ya sea sectarios o no, son obligados a enseñar “El Pseudocódigo” a sus alumnos.

Cuando dejas que el pseudocódigo entre en tu alma, cuando por descuido dejas desembocar tus pensamientos sin abstracción, o cuando, por flojera, copias y pegas código ignorando los principios de la reusabilidad y herencia, estás fortaleciendo el hechizo que Magister Deprecato invocó sobre el pergamino…

… de proceder con estas prácticas, que no te extrañe si, en una noche fría sin luna, durante tus sueños más profundos, tu espíritu es arrancado de tu cuerpo adormilado y llevado… a la logia secreta de los docentes

(Migración de Tumblr a WordPress, fecha original: 2013-04-19)

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